
Cuando dos+dos es igual a uno: Las dificultades de Caja España obligan a acelerar las fusiones.
VÍA|EL ECONOMISTA 17/10/2009
El Banco de España echó un rapapolvo a Caja España por el pufo de Teconsa. Unirse a Caja Duero es temerario El Gobierno se ha vuelto a meter en un lío monumental. El Fondo de Rescate de la Banca (Frob) no funciona porque las autonomías se niegan a acometer las fusiones interregionales y Bruselas pone encima trabas a su desarrollo. Urge gastarse el dinero, antes de que la Comisión Europea endurezca las normas para los rescates, de manera que los préstamos puedan ser considerados como ayudas públicas.
Los gobiernos autonómicos, desde Tarifa hasta el Cabo de Gata o Finisterre se han vuelto miopes. Están empeñados en promover la unión de las cajas dentro de su territorio, para poder seguir manteniéndolas bajo control.
El problema gordo está en Castilla y León, donde la mayoría de las cajas tiene inconvenientes y serios. Las dificultades que atraviesa Caja España obligan a acelerar las fusiones.
El Banco de España echó un rapapolvo al equipo de Ignacio Lagartos a raíz del pufo de 22 millones que le dejó Teconsa, vinculada al Caso Gürtel. Unirse a Caja Duero, de Julio Fermoso, parece la mejor garantía para que las dos acaben horadando una tumba aún mayor.
En Cataluña se impulsa la unión, por ejemplo, de las cajas de Girona, Sabadell, Terrasa y Manlleu, cuya redundancia en oficinas supera el 25 por ciento. Es decir, habrá que cerrar una de cada cuatro sucursales y prejubilar a la plantilla. Si ponemos el caso de Caixa Penedés y Laietana, más de la mitad de la red se solapa.
¿No sería mejor que entidades financieras como Ibercaja, de Aragón, o Bancaja, de Valencia, compraran alguna de estas pequeñas cajas catalanas Si esto ocurriera, los cierres se reducirían al mínimo y las posibilidades de saneamiento mejorarían. Por supuesto, permitiría mantener intacta la obra social, mientras que, de esta manera, tarde o temprano, tendrá que reducirse para ajustarse a la nueva dimensión de la entidad.
Caixa Catalunya exploró una fusión con Caja Madrid que hubiera creado una de las grandes cajas españolas. La fórmula escogida es unirse a Tarragona y Manresa para recibir ayudas del Estado. El resultado será una caja poco mayor, que seguirá teniendo problemas de gestión, y se perderá la oportunidad de crear una gran entidad con capacidad para internacionalizarse.
Las fusiones y adquisiciones dentro de Cataluña mermarán competencia y tamaño a sus cajas, lo contrario de lo que defiende su presidente, Josep Montilla, y el consejero de Economía, Antoni Castells.
Cambiemos de escenario: en el otro extremo del mapa, con un Gobierno de otro color, para que no haya sospechas. En Galicia, Alberto Núñez Feijóo está tentado de promover una unión entre Caixa Galicia y Caixanova. Si toma esta decisión, se equivocará, lejos de favorecer a su comunidad autónoma, al creer que logrará una entidad financiera más grande: lo que conseguirá con el paso del tiempo es, muy probablemente, una más pequeña y débil. La unión de las dos cajas gallegas supondría el cierre de más de un tercio también en oficinas, y crearía una entidad con muchas dificultades para sobrevivir, debido a la elevada morosidad de Caixa Galicia, que acabaría contaminando a la otra. ¿No es mejor dejar que Caixanova lidere un proyecto de fusión con cajas de otros territorios.
Nouriel Rubini, el gurú que previó la crisis financiera, aseguraba que unir dos entidades con problemas es como cuando dos borrachos se juntan para mantenerse en pie. Al principio se sostienen apoyándose uno en el otro, pero cuando caen el estrépito es mucho mayor.
El Fondo de Rescate puede convertirse en una manera de alargar el problema financiero de algunas entidades sin solventarlo, porque el dinero del Frob hay que devolverlo con intereses.
OS CUENTO: Así se cargaron a las Cajas en Europa.
Las Cajas han sido durante bastante más de cien años instrumentos eficientes de gestión bancaria y ejemplos vivos de GESTION SOCIO-CULTURAL. Cada una en su zona de actuación tradicional era la gestora cultural, en ocasiones excusiva, de la Comunidad. En los actos culturales, pequeños y grandes, siempre había detrás una Caja. En lo social vertebraron los instrumentos asistenciales de millones de españoles cuando aún ni se sabía lo que era el mal llamado estado del bienestar.
Desde que entraron en ellas los políticos esto ya se veía venir. Profundos intereses económicos e interencias de esa gentuza gente en la gestión de las Cajas instrumentada desde los Consejos en los que se asentaban (más la subyacente e inevitable crisis) dinamitaron primero su eficiencia y luego , poco a poco, su cuenta de resultados.
Ahora quieren más, ya quieren el control cuasiabsoluto. Si no es así no se entiende porque no admiten las fusiones interregionales, las únicas viables en meros términos económicos. Pero como quieren controlar su pastel no pueden perder su juguete favorito, el que además a muchos asegurará la vida y el pecunio, ¿o se van a marchar sin pillar con la que están organizando?.
Tras ello hay miles de trabajadores que están empezando a angustiarse por su futuro, ya que los sindicatos (en general) andan torpes y lentos, demasiado , de hecho algunos de sus mandamases ya estaban en la poltrona directiva de alguna Caja, la poltrona desde donde sacan importantes dietas , muy importantes, y desde donde pretenden ¿defender? a sus afiliados.
Cuando empezó todo esto ya predecíamos públicamente que las Cajas, asi como el sector financiero en general, serían los astilleros del siglo XXI, los que generarían, de una manera u otra, miles de perdidas laborales .
De sus gestores, de los de las Cajas, hablaremos otro día. Os lo prometo.