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Fregonas y maletas de ruedas.

10 Feb

Via| El Pais
Juan Carlos Rodríguez Ibarra

Hubo alguien que inventó la fregona para, en el tiempo del machismo recalcitrante, poner a la mujer de pie en lugar de rodillas a la hora de fregar el suelo, y también existió alguien que inventó la maleta de dos ruedas que hoy usa casi todo aquel que se decide a emprender un viaje para evitar un sobreesfuerzo en su traslado. Ambos inventos vinieron precedidos de otras cuatro genialidades: algunos inventaron el palo, otros el trapo, otros la rueda y otros la maleta. La ocurrencia del de la fregona y del de la maleta de ruedas consistió en unir en un mismo artefacto el palo y el trapo por una parte, y las ruedas y la maleta por otra. Ante esto cabe preguntarse razonablemente: ¿le corresponde algún tipo de propiedad intelectual al inventor de la fregona y al inventor de la maleta de ruedas? Sus creaciones no surgieron de la nada, puesto que unieron dos cosas que ya existían y que, antes que ellos, alguien inventó. Y siguiendo el razonamiento, seguro que antes del de la rueda o del de la maleta, del trapo o del palo, ya hubo alguien que inventó algo que sirvió para que esos artilugios pudieran mezclarse.

Chirría escuchar a algunos creadores hablar de su propiedad dañada por la piratería informática

¿Cuánto tardarían en surgir mil páginas en Internet por cada una que se cerrara?

Eso que acabo de describir y que permite discutir, cuando no negar, la propiedad intelectual, no ocurre sólo con esos inventos, sino que es la forma que tiene la humanidad de acercarse al proceso de creación. Por eso, resulta chirriante escuchar a algunos creadores musicales y cinematográficos españoles cuando hablan, hasta la náusea, de sus creaciones y de su propiedad intelectual, dañada, según ellos y la SGAE, por la piratería informática. ¿Acaso cuando alguien compone una balada, de cuya autoría reclama la propiedad intelectual, no está creando algo sobre creaciones anteriores o contemporáneas a él? ¿No hubo antes que él alguien que escribió la primera balada de la historia? Es imposible imaginar que una creación de ese tipo se sostiene sobre la nada o sobre el vacío. Cuando alguien compone una melodía del tipo que sea, ¿no está influido por todo lo que ha escuchado, leído y visto a lo largo de su vida? ¿Es que la creación cultural no es acaso la forma recurrente que tenemos de hacer las cosas? ¿Alguien puede decir que lo que ha creado no es el producto de sus influencias? Una película de cine, ¿no es la consecuencia de las miles de películas de cine que se han creado a lo largo de la historia? ¿De qué propiedad intelectual nos están hablando los que hablan de esa forma? Lo que yo estoy escribiendo en este momento, ¿no es la consecuencia de lo que hablan y razonan millones de personas? ¿Cuáles son los derechos que me corresponden como autor de un escrito que es la consecuencia de la influencia de miles de escritos y reflexiones? ¿Entrecuántos tendría que repartir mis derechos de autor?

Lo que escribo en este instante lo estoy haciendo en un banco de un parque que ha sido diseñado por un arquitecto. Quienes se dedican al ejercicio de la arquitectura también tienen reconocida la propiedad intelectual. Enfrente de donde estoy sentado, miro y observo una escultura, propiedad intelectual de un escultor que se la vendió al Ayuntamiento de la ciudad en la que vivo. Escribiendo en el parque y mirando la escultura me he acordado de las cosas que dijeron algunos creadores, hace unas semanas, a las puertas del Ministerio del Cultura del Gobierno de España y he pensado que, siguiendo sus razonamientos sobre los derechos de autor y la propiedad intelectual, alguien debería venir a cobrarme unos euros por estar disfrutando del espacio que un arquitecto creó y por mirar la escultura que un escultor ideó y modeló. No diré cuántas veces he mirado la escultura, no vaya a ser que la SGAE me denuncie por haber mirado más veces de las que podría ser entendido e interpretado como un acto de piratería visual. ¿Por qué los arquitectos y los escultores no cobran sus derechos de autor cuando usamos o miramos los espacios y las esculturas por ellos creados y sí hay que pagar por usar o mirar las canciones o las películas realizadas por otro tipo de creadores?

He dejado este escrito para mañana y me he pasado por una frutería a comprar dos kilos de naranjas; el frutero sólo me ha cobrado por lo que he pedido y no ha tenido la ocurrencia de pretender venderme dos kilos de melones, un kilo de limones y tres kilos de manzanas, aunque yo sé que el frutero tiene un huerto en el que cultiva todos esos productos. Me ha servido lo que le he pedido y he pagado religiosamente. A continuación, he pasado por una tienda de discos y he pedido que me vendieran la canción de Joaquín Sabina, Tiramisú de limón, pero, a diferencia del frutero, el dependiente ha pretendido que le comprara 13 canciones más que, por lo visto, es toda la producción del huerto musical de Sabina en la temporada del año 2009. Y no sólo lo pretendía, sino que además quería cobrarme algo más de veinte euros por un estuche de plástico con un disco dentro. Me he negado a llevarme toda la producción del maestro, porque a mí sólo me gusta Tiramisú de limón. El dependiente no entendía lo que yo le decía y yo no entendía lo que me decía él; debe de ser que yo emigré a la sociedad virtual, que no necesita formato para disfrutar de un hecho cultural, y él sigue en territorio analógico, donde la realidad es sólo física. ¡Vamos, que si le digo que le voy a enviar un correo, seguirá pensando que en una semana recibirá una carta mía envuelta en un sobre de papel, con un sello postal y un matasellos!

Si la propiedad intelectual es discutible e incluso se puede negar desde una concepción de izquierdas, no niego que, por juntar palabras que no son nuestras o por unir imágenes que tampoco lo son, se tenga derecho a recibir algún tipo de remuneración en forma de lo que se conoce como derecho de autor, y para ello mi propuesta es la siguiente:

1. Tomar como punto de referencia el importe de ingresos por compensación por copia privada que se ha recaudado con la legislación vigente en los últimos tres años.

2. Que esa cantidad, con las sucesivas actualizaciones, sea garantizada por el Estado para la industria cultural nacional.

3. Que esa cantidad sea repartida entre los creadores de forma transparente, es decir, que se haga en función de los ingresos declarados por venta de sus obras en las respectivas declaraciones de la renta.

4. Que en la declaración de la renta de todos los ciudadanos figure una casilla para destinar una parte de los impuestos a compensar la copia privada.

Los creadores de la SGAE no deben tener miedo a que en cuatro o cinco años se acabe la creación artística. Nunca ha habido una época en la historia de la humanidad donde la creación haya sido tan prolija como en la actualidad. Lo que ocurre es que, en la actualidad, la realidad es física y virtual; cuanto antes se entienda, mejor. En una sociedad en la que un chico de quince años es capaz de introducirse en los archivos del Pentágono norteamericano con su ordenador, ¿cuánto tiempo calcula la Ministra de Cultura que iban a tardar en aparecer mil páginas en Internet por cada una que cerrara una comisión ministerial o un juez?

Juan Carlos Rodríguez Ibarra es ex presidente de la Junta de Extremadura.

OS CUENTO: Para mi nos encontramos , sin desmerecer a nadie, ante el ex-Presidente más válido de las autonomías españolas en  la historia de la democracia. No quiero exagerar, palabra.

Solicitó, al renunciar a su puesto,  no recibir pensión alguna en su condición de ex-Presidente para, como ha confesado, poder decir libre y públicamente lo que quisiera, sin someterse a condición ni credo alguno.

Implantó en la Administración Extremeña el software libre (cuando nadie creía en él) porque creía en ello para distribuir más  eficientemente los recursos que les daban sus ciudadanos al no pagar a Gates licencias innecesarias. Como conecuencia de  ello dotó , hace muchos años, con un ordenador a cada niño en   Extremadura cuando el Presidente actual del pais era un jovencillo sin tantas ocurrencias.

Por su condición tan respetada   como admirada, de persona libre e independiente, se convirtió en martillo de herejes (es un decir)  de la tristemente celebre SGAE y de los Ministros de Cultura  Molina y Sinde , tan antipáticos ellos para los internautas en general.

Nos adherimos a su Plan ,  Sr. Rodriguez Ibarra, firmaremos en la casilla de la renta que señala pero medie usted para que nos quiten el canon digital que grava nuestros aparatos, actos  y, casi, casi , nuestros pensamientos.

Mentes y actos  como los suyos echamos de menos en el PSOE, será la añoranza del transcurso del tiempo o, tal vez, la utopía de lo inalcanzable.

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4 comentarios

Publicado por en 10 febrero 2010 en JETILLAS, SOCIEDAD, TECNOLOGIA

 

4 Respuestas a “Fregonas y maletas de ruedas.

  1. Futuro Bloguero

    10 febrero 2010 at 17:45

    Ya me caía bien en ejercicio, y me sigue cayendo bien tras su salida del poder en activo.

    Y sin ningún pelo en la lengua, ni entonces ni ahora, aunque no siempre comparta sus opiniones, siempre he compartido su estilo, directo y sin ambajes ni tapujos.

     
  2. Puntiyo

    11 febrero 2010 at 13:09

    Me encanta la gente íntegra y sin tapujos que se puede expresar ibremente y así lo hace por no tener nada que callar ni que agradecer.
    Como dijo Alfonso Guerra: “Para tener la boca grande hay que tener el culo limpio”.

     
    • fede

      11 febrero 2010 at 13:53

      Personalmente me cae muy bien el Sr. Rodríguez Ibarra. Ojala los presidentes de mi comunidad tuvieran la mitad de pelotas y honradez.

      Ahora bien, creo que los ejemplos no son los mejores, o no están correctamente expresados. Decir que la fregona se reduce a unir dos elementos existentes es mear fuera de tiesto por puro desconocimiento de cuestiones de diseño industrial. El escurridor, inexistente por aquel entonces, esta considerado uno de los mejores diseños industriales de la historia de España y esta expuesto en muchos museos de diseño industrial de todo el mundo.

      Os dejo algún enlace para que echéis un vistazo:
      http://www.elmundo.es/magazine/m24/textos/fregona1.html
      http://inde.blogia.com/2008/040901-manuel-jalon-inventor-de-la-fregona.php

       
      • Puntiyo

        11 febrero 2010 at 13:58

        Gracias por tu comentario.
        Creo que las cosas no hay que cogerlas nunca al pie de la letra, es un burdo ejemplo, es cierto.

         

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