RSS

“Nos hemos hecho un máster en marcas blancas”

11 Oct

Tres parejas explican cómo hacen su día a día para salir adelante con sueldos bajos

Cuando Mireia Funes, auxiliar administrativa de 27 años, y José Cantillo, también auxiliar administrativo de 31 años, decidieron irse a vivir juntos al municipio madrileño de Coslada en febrero de 2009 eran conscientes de que les tocaba apretarse el cinturón para salir de casa de sus padres, pero no imaginaban que les fuera a exprimir tanto. “Sabíamos que íbamos a estar ajustados pero pensábamos que era para una temporada”, asegura Mireia. Desde entonces, la crisis económica ha agravado sus dificultades para pagar un alquiler de 600 euros y llegar a fin de mes con dos sueldos que no suman más de 1.850 euros (ella: 1.000, él: 850).

*Mireia y José forman uno de los 2.673.249 hogares jóvenes entre 18 y 34 años que hay en España, según datos del Observatorio de Vivienda. Jóvenes que han dado el paso de la emancipación pero que no todos tienen el mismo poder adquisitivo.

La encuesta Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE), publicada el pasado marzo y que no discrimina por edades, señalaba que el 30’5% de los hogares españoles manifestó “dificultad o mucha dificultad” para llegar a final de mes durante el 2009, la peor cifra de los últimos seis años. Los expertos indican que la población joven es la más vulnerable ante esta situación. “A pesar de que el sistema político y social actúa como presión muy negativa, estos jóvenes sobreviven en su mayoría”, asegura Lorenzo Navarrete, sociólogo de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Pero, ¿cómo hacen para sobrevivir?

El País se acerca a tres parejas para saber cómo se las apañan para salir adelante con presupuestos ajustados. Mireia y José se acaban de mudar a una casa de la abuela de ella en Majadahonda por el mismo alquiler pero con más metros cuadrados y menos distancia con el trabajo. “De Majadahonda a Villanueva del Pardillo me ahorro ahora unos 200 euros de gasolina”, dice ella. Roberto Peñas (28 años, 900 euros de sueldo como empleado en una tienda de material deportivo), y Raquel Fornieles (31 años, 700 euros de sueldo como becaria de formación en la Universidad), pagan 650 euros de alquiler por un piso en el centro de la localidad madrileña de Colmenar Viejo. Y Carlos Garrido, (29 años, 850 euros de sueldo más variables como monitor deportivo), y María Ruiz, (30 años, 1.000 euros de sueldo como fotógrafa), alquilan un piso en el barrio de Embajadores de Madrid por 650 euros.

Hogar

“Cuando nos venimos a vivir estábamos con el sofá, la cama y una mesa”, cuenta Raquel, que reconoce que fueron amueblando el piso poco a poco, con ayuda de sus padres y sin salirse del presupuesto marcado. Con 1.600 euros de ingresos totales y un alquiler de 650, Roberto asegura: “Nuestra casa está bien en calidad-precio pero sigue siendo bastante cara para nosotros porque se nos va parte del sueldo”.

María y Carlos también contaron con ayuda familiar pero se las ingeniaron para conseguir un mobiliario de calidad al mejor precio. “A ver cómo te apañas para amueblar un piso vacío sin mucho dinero. Así que buscamos en Internet y en segunda mano. Conseguimos el sofá y las sillas por la mitad”, cuenta ella. En plena mudanza, José y Mireia buscan recortar gastos, por ejemplo con el teléfono móvil. “Sólo llamamos con el mío, que tengo tarifa plana”, explica ella.

Alimentación

Ir a por las ofertas y los productos más baratos es una de las mejores maneras de ahorrar un dinero indispensable. “Nos hemos hecho un máster en marcas blancas y supermercados”, afirma Mireia. Con un gasto mensual de unos 400 euros en comida y productos para el hogar, ella y José se fijan al dedillo en el precio de cada compra sin renunciar a la calidad. “Miro siempre el precio, pero tampoco me voy a comer un filete que se hace agua”, cuenta Mireia. Las otras dos parejas piensan igual, aunque gastan unos 250 euros al mes. María dice: “Intentamos hacer más comida de cuchara y contamos con los tappers de la madre de Carlos”.

Transporte

Tanto Roberto y Raquel como José y Mireia, todos con largas distancias entre sus lugares de residencia y sus trabajos, tienen un coche cada uno. Los primeros gastan 210 euros en gasolina al mes, mientras que los segundos destinan 50 euros más 16 del tren de cercanías de él, a lo que hay que sumar los 300 euros de la letra de un Renault Megan. Carlos y María, que viajan en transporte público, también pagan 164 euros en la letra de un coche -“lo utilizamos para momentos puntuales y fines de semana”.

Ropa

María lo cuenta con media sonrisa: “Somos asiduos a los grandes almacenes de ropa barata, a los Factory”. Ella y Carlos no miran las marcas, como tampoco lo hacen Roberto y Raquel, quien reconoce: “Estoy recuperando ropa de temporadas pasadas que no me ponía. Si algún mes consigo ahorrar algo me compro algo”. Mireia ríe al hablar de esta cuestión: “Antes era una enferma de la ropa y me iba a la calle Fuencarral o a Huertas, pero ya no compro nada. Esperamos a las últimas rebajas y compramos lo más barato. Aprovechamos los cumpleaños y los Reyes Magos para regalarnos y así vamos tirando”.

Ocio

Desde que se independizaron, Carlos y María han reducido a la mitad sus salidas nocturnas. Antes quedaban con amigos todos los fines de semana y ahora hay meses que no salen más de una vez. Según ellos, es una de las mejores maneras de ahorrar. Como aficionados de la música que son, planifican con antelación en su presupuesto algún concierto importante al que quieren ir como el de Arcade Fire.

Raquel y Roberto suelen gastar unos 140 euros en salir, pero ni recuerdan cuando fue la última vez que fueron al cine. Prefieren quedarse en casa y alquilar películas. Les sucede lo miso a Mireia y José, que hace como dos años que no pisan una sala. “Vamos al Burger King o compramos una pizza y nos vemos las pelis en casa en el DVD”, cuenta Mireia. “El chino del barrio además nos trae una pelis que son estupendas”.

Vacaciones

Todos suelen pasar temporadas en casa de los padres de alguno de ellos. Mireia y José en Galicia, Carlos y María en Granada, Roberto y Raquel en Almería. “Si no hemos tenido muchos gastos extras, tenemos vacaciones. Pero si el año ha sido duro, entonces, lo planificamos de otra manera”, cuenta Carlos. El año pasado él y María fueron a Mallorca a casa de unos amigos, pero se reconocen especialistas en mirar ofertas por Internet y ajustarse a presupuestos muy pequeños. De esta manera, consiguieron un vuelo “baratísimo”.

Roberto y Raquel, por su parte, tienen un método: echar las monedas sueltas en un cerdito que a final de año rompen. “La última vez sacamos 600 euros y nos fuimos a Viena”, cuenta Raquel. Mireia y José se fueron a Tarifa a casa de un amigo, pero él ha dejado de esquiar por “falta de dinero”.

Proyectos

¿Pueden las dificultades económicas frustrar de tal manera a los jóvenes que pierdan sus ilusiones? El sociólogo Lorenzo Navarrete lo tiene claro: “Pese a todo, tres de cuatro de estos jóvenes tiene proyectos. Son gente que sobrevive con una vida aparentemente sin objetivos pero en realidad tratan de encontrar algo suyo”. Pendientes de cada euro que gastan y sin posibilidad de permitirse caprichos ni alardes, las tres parejas consultadas reconocen que tienen expectativas vitales como tener hijos, casarse o cambiar de casa. Desde su salón recién estrenado, de casa de su abuela, Mireia asegura tajante que no se arrepiente de tener que “pasarlas mal” a cambio de la independencia:

“Los sacrificios merecen la pena porque tenemos nuestro espacio y estoy con la persona que quiero”.

Vía| El Pais.

OS CUENTO: Que que el 30’5% de los hogares españoles manifieste “dificultad o mucha dificultad” para llegar a fin de mes es grave, pero además mentira, proclamo . El porcentaje es mucho mayor , cosa que afirmamos  imaginando que muchos de los encuestados que lo pasan mal lo negarán por verguenza  en una encuesta.

Las parejas jóvenes tan ilusionadas, compartiendo su vida con quien libremente eligieron son, justamente por lo anterior,  la cara más risueña del tema aún con poco dinero . No me quiero imaginar cómo lo tienen que pasar en casa de una familia en que los cónyuges estén parados y tengan más de 50 años, ni mucho menos como puede vivir una anciana viuda con su exigüa pensión.

Zapatero se empeñó en meterle el diente al tema pero la crisis y sus propios errores no le han dejado.

Lástima.

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en 11 octubre 2010 en HOGAR, LA CRISIS, SOCIEDAD

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: