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Cómo enriquecerse con la enfermedad sin ayudar a los enfermos

28 May

Cómo enriquecerse con la enfermedad sin ayudar a los enfermos

A veces se descubren curas maravillosas para la gente. Y cuando eso sucede… es una maravilla. No me puedo imaginar la alegría de los médicos cuando tuvieron a su disposición los primeros antibióticos, o los antidepresivos… De repente la gente no moría, se acababa el sufrimiento. A veces ocurre: tienes un paciente grave con el que has probado de todo, pero aparece un fármaco nuevo y consigue lo imposible hasta entonces: tu paciente se cura. Después de años de probar distintos tratamientos, de verlo sufrir en tu consulta… Es una sensación fantástica. Vuelves a creer en tu trabajo, en la medicina, en la ciencia…

Y a veces los multinacionales farmacéuticas se aprovechan de esto para engañar a los pacientes que sufren, a los médicos que sufrimos junto a los pacientes y para robar dinero de la caja común que todos ahorramos trabajosamente para cuidar a nuestros enfermos. Siempre me ha parecido algo repugnante, pero ahora, todavía tiene más trascendencia, cuando los problemas económicos ponen en peligro la sanidad.

Es escandaloso que existan fármacos que son copias renovadas de otros diez veces más baratos, pero que hacen lo mismo. Pueden ser simplemente moléculas un poco más purificadas o los metabolitos activos de un fármaco antiguo (el fármaco antiguo tiene la sustancia A, pero cuando la tomamos en el cuerpo se transforma en B… como A es barata, te vendo B y le pongo un precio 20 veces mayor…) La casualidad hace que justo se descubran cuando se acaba la patente del fármaco al que están copiando. Cuando no se puede copiar, hay formas más sencillas de subirle el precio, una nueva forma farmacéutica: la pastilla tiene lo mismo, pero se deshace más despacio en el tubo digestivo… así que ya le puedo cambiar el precio y multiplicarlo, además se vende como algo “nuevo” y por lo tanto con patente durante muchos años. Los médicos parece ser que somos muy tontos (o cosas peores) y nos creemos (o pasamos por el aro) de estos engaños infantiles. Nuestros pacientes que confían en nosotros se toman lo que les recetamos.

Pero todavía hay comportamientos más abyectos: la retirada de fármacos baratos. Hay dos formas de hacerlo: se paga a varios grupos de investigación para que hagan un estudio en el que se diga que el fármaco X es peligroso. Se acaba de descubrir, que raro… porque llevamos 40 años usándolo, resulta que es barato y muy bueno… Y por lo tanto una competencia para un nuevo fármaco caro y malo que a lo mejor alguna compañía tiene en su cartera. Así que la solución es juntar varios estudios, hablar (cenar, sobornar) a quien haga falta y hacer que se decida que ese fármaco ya no puede usarse más. Se ha convertido en muy peligroso, especialmente para los que quieren hacer dinero con los pacientes. Y las miles de personas que hasta ese momento vivían sanas gracias al fármaco… recaen, tienen crisis y deben buscar un nuevo fármaco, seguramente más caro y peor, que les funcione. No siempre lo encuentran.

Se puede ser más sutil, es la segunda forma de hacer desaparecer un fármaco bueno y barato: la falta de stock. El fármaco “desaparece” de las farmacias. No lo han retirado, pero… no está. Hay “problemas de fabricación”, de “stockage”, de “un compuesto raro que ya no se encuentra”… cualquier cuento chino vale. Por supuesto ningún fármaco caro tiene estos problemas. Sólo los baratos, buenos y con competencias caras. Finalmente obligan al médico a cambiar de tratamiento, porque se hace imposible encontrar el fármaco.

Todo el dinero que roban algunas compañías farmacéuticas con estas tácticas se podría usar en tener mejores hospitales, más enfermeras y médicos, más centros de rehabilitación… más cuidados para los pacientes. Y a veces… entre todo esto… surge un fármaco nuevo que de verdad funciona.

Via| Posted by saludmental in Salud Mental.

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OS CUENTO: Y nosotros sufriendo importantes recortes en Sanidad para engordar siempre a los mismos.

¿Tu lo entiendes?

 

 

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Publicado por en 28 mayo 2012 en CONSUMO, SALUD, SIN VERGUENZA

 

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