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II Ruta de Tapas por Salamanca


Patas meneadas

En ocasiones, una imagen vale más que mil palabras. Y pasarte una mañana de domingo degustando “pinchos”  de risoto con boletus, ensalada de naranja y queso de cabra, sepia en su tinta con verduras crujientes o churrasco asado vale mil veces más que todo lo que pueda contarte o escribirte. Millones de veces más.

Desde hace muchos años, Salamanca cuenta con una destacada trayectoria en bares de tapas, la mayoría de gran variedad e indudable calidad culinaria. Bien es cierto que en su origen, estos establecimientos se concentraban en el centro de la ciudad, en torno a la Plaza Mayor, por ser la zona de mayor afluencia turística y también de mayor tradición por parte de los salmantinos. Acudir allí a media mañana es cita obligada aun hoy en día. Sin embargo, poco a poco,Salamanca ha visto resurgir otras zonas “de tapeo”  alejadas de la rutas convencionales pero con un repertorio de especialidades muy cuidado y sumamente tentador. Allá van algunos de los sitios más destacados:

Bar Tévere (Van Dyck, 38-40): Lugar emblemático de la zona de Van Dyck  en el que te ofrecen desde el repertorio tradicional de carne asada hasta pequeños pinchos de alta cocina originales y deliciosos. Los precios de estos últimos pueden ser más caros que en otros establecimientos, pero merece la pena probarlos porque la diferencia es más que manifiesta. Es ideal para pasarse un domingo por la mañana o cualquier tarde, antes de ir a la sala de cines que se encuentra justo al lado.

Caballerizas (Plaza del Tostado, 4): Ubicado en plena zona universitaria, este lugar debe su nombre a que en origen eran las caballerizas de la Hospedería del edificio Anaya que se levanta a su lado. Es muy acogedor y tranquilo, donde puedes pasar un buen rato probando su surtido de tortillas de patata, embutidos de la tierra y vinos con denominación de origen.

Don Quijote (Serranos, 28): Enfrente del Museo de Salamanca y al lado del Palacio de Congresos, es un pequeño establecimiento con una original decoración que le da un estilo diferente. Es ideal para tomar las típicas tapas de montaditos, empanadas o sandwich que por cierto, son gigantes. En la parte trasera tienen una pequeña terraza bastante cool e íntima, muy apropiada para pasar la noche tomando café, una copita o tu cóctel preferido.

Mandala (Serranos,9) Para los amantes de la comida sana y sin aditivos, este local cuenta con una exquisita carta de batidos, zumos y refrescos de multiples variedades y sabores. Te los preparan allí mismo, con productos totalmente naturales y que puedes compartir con raciones de tortillas, crêpes y miles de ensaladas. La decoración está muy cuidada, llena de colorido y objetos de tendencias orientales.

Bambú (Prior, 2): Sin duda, un lugar emblemático de Salamanca. Adentrándote por uno de los arcos de la Plaza Mayor hacia la calle del Prior, debes bajar unas empinadas escaleras para acceder a él pero una vez dentro, te sientes como en casa. De gran solera en la ciudad, puedes degustar todo tipo de carne a la brasa, entre los que recomendamos los montaditos de churrasco y lomo.  Un sitio que no debe faltar en tu ruta gastronómica por la ciudad.

¡A comer!.

Vía| Escapadas y paraisos.

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OS CUENTO: Estos y cienes y cienes más. Que se lo pregunten a los más de 30.000 estudiantes de la ciudad charra, los que mejor conocen sus entretelas.

¿Aun no conoces Salamanca?.

 
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Publicado por en 16 enero 2013 en SALAMANCA, VARIOS

 

Los números de 2012


Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Unos 55,000 turistas visitan a Liechtenstein cada año. Este blog ha sido visto cerca de 190.000 veces en 2012. Si fuera Liechtenstein, se necesitarían alrededor de 3 años para que todos lo vean. Tu blog tuvo más visitas que un pequeño país en Europa!

Haz click para ver el reporte completo.

 
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Publicado por en 30 diciembre 2012 en VARIOS

 

La OCU denuncia que varias marcas de aceite engañan sobre su calidad


Nuevamente el aceite de oliva vuelve a ser tema candente, y nuevamente por un fraude hacia el consumidor. Después de un análisis realizado por la OCU, se ha determinado que varias marcas de aceite engañan sobre su calidad y venden el producto a un precio mayor al que le corresponde.

Así, tras analizar 40 marcas de aceite, 34 de aceite de oliva virgen extra y seis de aceite de oliva virgen, la OCU ha dictaminado que varias de ellas entre las que se encuentran Eroski, Hojiblanca, Coosur, Ybarra, Consum, Arteoliva, Condis, Olisone, Aliada, Maeva, y Olilán, podrían estar defraudando a los consumidores al cobrar casi un euro más, vendiendo un aceite rotulado como extra cuando sólo es virgen.

Maeva y Olilán van más allá y el aceite que venden es lampante, sin refinar, para su elaboración se utilizan aceitunas mal conservadas o viejas y su etiquetado aunque dentro de la legalidad, es incompleto al no indicar, por ejemplo, la fecha de envasado.

Sobre este tema ya hablamos hace un tiempo, y es que la trama del mal etiquetado en el aceite no es una novedad y las empresas sólo están obligadas por ley a indicar la denominación del producto, el contenido neto, la fecha de consumo preferente, la identificación de la empresa, la marca, el lote y el origen geográfico.

Para el estudio los aceites fueron sometidos a varios análisis químicos y a uno organoléptico, siguiendo el sistema oficial que manda la normativa. Echo de menos, sin embargo, que se hable delnuevo método denominado EMI, basado en una técnica de espectrometría, que por el momento, y como os comentábamos el pasado verano, es el único que puede garantizar de forma eficaz que el aceite de oliva analizado cumple todos los requisitos para ser denominado virgen extra.

Tras el análisis la OCU concluye que los mejores virgen extra son Oleoestepa, Ybarra gran selección afrutado, Hacendado, La Española gran selección, Dintel selección especial, El Corte Inglés, Carbonell gran selección, Día y La Española. Y entre los denominados virgen destacan Mar de Olivos, Cerrefour, Cordoliva y Auchan.

Me sorprende que una marca tan económica como Día esté entre los destacados virgen extra, así que por supuesto pienso probarlo. Y por contra, he consumido en alguna ocasión Olilán, que encuentro en Eroski, y me he quedado de piedra al comprobar que es uno de los peores, ya que su precio tampoco es que diste tanto de otras marcas con más renombre.

A pesar de todo esto, la asociación de consumidores nos indica que casi todas las empresas cumplen con la legislación vigente y que tengamos en cuenta que un precio elevado no siempre es indicativo de calidad. Espero que este informe, ya en manos de las autoridades competentes, sirva de algo, y si estas empresas han cometido infracciones, que para mí a la vista está que sí, les impongan las sanciones pertinentes o les excluyan del mercado.

Lo que no puede ser es que se rían de los consumidores una vez más y que estas marcas de aceite que engañan sobre su calidad, y nos venden plata por oro, queden impunes o con multas tan irrisorias que les salga más rentable seguir con su treta.

Nota: Tras la publicación del informe de la OCU, varias de las empresas afectadas han salido en su defensa, como por ejemplo Hojiblanca, asegurando que sus aceites son virgen extra tal como atestiguan sus análisis internos, y que la OCU no ha llevado a cabo los análisis según la normativa vigente, por lo que incluso tienen pensado tomar medidas legales.

Vía| Directo al Paladar

OS CUENTO: ¿Servirá de algo el estudio de la OCU?.

¿Valdrá al menos para clarificar y exigir más en la normativa vigente de etiquetado?.

Esta función inspectora del consumo estimamos que corresponde a la Administración Pública, a los departamentos ministeriales correspondientes del Gobierno, y al específico Instituto Nacional de Consumo pero raramente nos dan una noticia semejante .

Suponemos que, de confirmarse los análisis de la OCU las empresas y marcas, que han defraudado a sus clientes con una información inexacta y poco veraz habrán obtenido, con la treta, ingentes ganancias.

El tema ya esta denunciado por la OCU, a esperar. Se espera sanción, por eso del poder ejemplificador y esas cosas , pero nos preguntamos : ¿la sanción si llega será mayor que las ganancias obtenidas con las tretas y mentiras?. Apostamos que no.

La parte más débil en este engranaje siempre es el consumidor.
Nos engañan como quieren pero es que además se lo toleran.

 
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Publicado por en 27 octubre 2012 en CONSUMO, SIN VERGUENZA, VARIOS

 

Una docena de señales más para saber si vas camino del viejunismo


Una vez que cumples los 30 todo va muy deprisa. No es que lo diga tu madre, es que es una certeza tan matemática como que uno más uno es igual a dos.
Tan rápido va todo que a veces no percibes esas señales que te indican claramente que el tiempo ha ido pasando y que tú ya no eres tan joven como te crees. Y no hablo sólamente de aguantar el alcohol o de tus gustos literarios o musicales…
Hablo de cosas tan cotidianas como estas:

1. No te aclaras con eso de la ESO

A no ser que tengas un hijo en edad escolar, no tienes la menor idea de cómo van los cursos ahora. Te da igual infantil que primaria… ¿pero no son lo mismo? Y ni te cuento lo que piensas de ESO. Eres tu madre. ¿O no te acuerdas cuando ella se traducía tus cursos a su bachiller?

2. Te llaman de usted en las tiendas

La primera vez que un niño pequeño te llamó de usted un escalofrío recorrió tu espalda. Debías tener 20. Pero esto es distinto y te consta. Desde la panadería, pasando por todos los puestos del mercado, el bar, la peluquería, el médico. Entras y te llaman de usted. Sí, no mires a tu espalda que no hay nadie más: te lo están diciendo a ti. Definitivamente es una señal. Estás casi perdido.

3. Llamas “chico” a tíos de más de 45 años

Cuando yo era pequeña y me gustaba Paul Newman, yo tenía un póster en mi cuarto de cuando él tenía aproximadamente 35 o 40 años y me parecía un señor. ¡¡Si podía ser mi padre!! Pero llega un momento muy especial en la vida de las personas que es cuando empiezas a llamar chico o chica a un determinado grupo de edad a los que hasta ese momento habías denominado señores o señoras. Mal asunto: has pasado a ser uno de ellos.

4. Las grandes cantidades las dices en pesetas

Hace once años que tenemos euro. Los menores de 20 ni se acordarán de haber hecho compras en pesetas, como mucho unas chuches. Los menores de 30 tenían 20 años. A esa edad tu mayor compra es un CD o un libro (en el caso de que los compraras en las tiendas, que de aquella el emule funcionaba aún guay). Sin embargo, los que ya teníamos una edad en 2001 hemos sido capaces de adaptarnos a las pequeñas cantidades: la cesta de la compra, un coche a lo sumo… pero ¿y los pisos? Estás en el camino de la perdición.

5. Usas paraguas

Cuando eras un chaval todo te estorbaba. ¿Para qué ibas a usar tú un paraguas si a ratos no llueve y hay que cargar con el? Pero de pronto, un día, descubres que, incluso si en el momento de salir de casa no están cayendo chuzos de punta, tú sacas el paraguas “por si acaso”. Definitivamente te has convertido en tu padre.

6. Los futbolistas profesionales te parecen juveniles

Un día estás viendo la tele y, haciendo zapping, ves un partido de fútbol y todos te parecen juveniles, como de patio de colegio. No te has equivocado de canal: es el Madrid-Barça y no son juveniles, es que tú te has hecho mayor. Podrían ser tus primos pequeños… alguno, hasta tu hijo, sin estirar mucho. Mis condolencias: acabas de caer del guindo.

7. Hablas del pasado con nostalgia

Ningún joven (NINGUNO) habla del pasado con nostalgia. El pasado, simplemente, no existe. Pero de pronto te das cuenta de que estás pronunciando las palabras mágicas: “en mis tiempos” o “cuando yo era…”. Y es una putada, pero en ese momento descubres que te han salido tres canas.

8. Echas de menos tu cama

Te vas de vacaciones a cualquier sitio y la primera noche, pasa, pero a partir de la segunda empiezas a notar ese puntito de la espalda que te demuestra que tu cama, tu cama, tu cama es cojonuda, como tu cama no hay ninguna…
Y recuerdas con ternura aquellos tiempos en los que te ibas a dormir a casa de cualquier amigo y eras capaz de acostarte sobre una esterilla… Mal asunto.

9. Tienes compañeros de trabajo que no conocieron a Naranjito

O lo que es peor, le conocieron pero “en una reposición”. Y es que los que hoy se incorporan al mercado laboral con, un poner, 25 años, nacieron en 1987. No sólo no conocieron de primera mano a Naranjito sino que para ellos no fue un trauma la muerte de Chanquete porque ya sabían lo que iba a pasar. Tampoco recuerdan la carta de ajuste ni que sólo había dos cadenas (en el mejor de los casos) de televisión. Una cana más.

10. Eres veterano

En una competición de lo que sea, da igual si es de mus, de atletismo o de bailes de salón, te meten en ese temido conjunto. Juniors, seniors y veteranos. Es el fin.
Te das cuenta de que ya jamás serás una joven promesa de nada… que no es que hayas tenido nunca ni las ganas ni la más mínima posibilidad de serlo… pero jode pensar que ya no tienes ni siquiera la edad para serlo. Ya no queda ni la esperanza. Necesitas Lady-Grecian con urgencia.

11. Usas expresiones que otros no entienden

Tú que te crees tan joven, haz la prueba del algodón, que el algodón no engaña ;-)Candemor, fijaté, el aroma de mi hogar, ¡anda la cartera!, tenemos chica nueva en la oficina… y otros grandes éxitos. Puedes guardar como oro en paño tu secreto: sabes que en realidad Don Limpio es un impostor que un día nos robó a Mr. Proper. Pronto descubrirás que sólo te entiendes tú. Rectifica antes de que llegue el fin.

12. La música

Cuando mi madre tenía mi edad y yo tenía 16 años, tenía una colección de discos que se llamaba “Para jóvenes carrozas”. Los carrozas, en el lenguaje que usaba mi madre eran la gente viejuna para su generación, o sea, sus propios padres. En estos discos, que eran un auténtico guiño al viejunismo, las estrellas invitadas eran Gigliola Cinquetti, Los Bravos, Los Brincos… A mí me parecían lo peor. Donde estuvieran Depeche Mode, A-ha, Madonna o los Simple Minds…
Si piensas que la música que escuchan tus hijos no tiene parangón con la que escuchabas tú, acuérdate de los jóvenes carrozas.

Vía| 

OS CUENTO: Coñe, coñe, coñe, … que casi me afecta todo.

Todo menos el paraguas, jajaja, que no lo aguanto.

 

Salud.

 
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Publicado por en 27 julio 2012 en VARIOS

 

El estrés engorda


Debido a una hormona llamada cortisol (conocida popularmente como la “hormona del estrés”) que aumenta cuando los niveles de cansancio o amenaza son elevados.

Gorda de Botero

El estrés es fuente de muchos desequilibrios en el organismo, y uno de ellos es un apetito casiconstante y una atracción especial por ingerir muchas calorías, con la vana esperanza de evitar el cansancio que sentimos, y que alterna con periodos de gran actividad en los que también nos da por comer a todas horas.

 Sí, efectivamente cuando tenemos estrés acumulamos kilos de más. Esto se debe a una hormona llamada cortisol o, más familiarmente, “hormona del estrés”. El cortisol está siempre presente en el organismo, pero aumenta sus niveles cuando nos sentimos amenazados o cansados para ayudarnos a superar esas situaciones.

 Cuando estamos estresados, nuestro cuerpo reacciona liberando cortisol, que a su vez envíamayores cantidades de glucosa a la sangre para intentar superar la crisis. Esta hormona nos da energía física y mental. En condiciones normales, y una vez recuperada la estabilidad, descienden los niveles de cortisol y el organismo vuelve a funcionar con normalidad.

 Sin embargo, cuando la crisis se prolonga y se convierte en estrés, los niveles de cortisol permanecen altos y todo el organismo sufre transformaciones. Una de ellas, que se traduce inmediatamente en un aumento de peso, es un cambio en el metabolismo, que se vuelve más lento.

 Al mismo tiempo el cortisol aumenta los niveles de insulina, lo que incrementa nuestro apetitoy nos hace desear alimentos ricos en azúcares y grasas. Estos alimentos nos proporcionan unsentimiento casi inmediato de bienestar, y al poco tiempo, cuando de nuevo acecha el estrés, necesitamos recurrir una vez más a azúcares y grasas para sentirnos bien otra vez.

 Salir del estrés resulta a veces difícil porque caemos en un círculo vicioso en el que se alternan episodios de euforia con los de tristeza. Cuando comemos nos sentimos bien, pero al poco estamos más cansados porque no ingerimos alimentos sanos.

 La única salida a esta situación parece ser volver a tomar un gran trozo de tarta de chocolatepara sentirnos bien una vez más, pero lo único que hacemos es acumular kilos y malestar. Es nuestro organismo, que reacciona avisándonos de que algo no anda bien.

 Ahora que sabemos que el estrés realmente engorda, es el momento de tomar medidas para hacer que el cortisol descienda a sus niveles normales y podamos recuperar la figura.

 Gran parte de la población sufre estrés crónico sin ser siquiera consciente de ello. Los cambios bruscos de peso son uno de los indicadores de que el cuerpo reclama un poco de atención.

 Aumentar primero de peso para perder muchos kilos en poco tiempo provoca graves desequilibrios en todo el organismo. Es además uno de los indicadores del estrés. Por eso es importante prestar atención a los primeros síntomas y evitar que se convierta en una situación grave y crónica.

 Reconocer el estrés es relativamente fácil y los cambios en nuestras costumbres alimenticias es uno de los primeros indicadores.

 Si a ello añadimos periodos de gran abatimiento con otros de gran euforia, pérdida de memoria, cansancio casi continuo, cambios inexplicables de estado de ánimo y desaparición del sentido del humor, entre otros, nos encontramos a las puertas de un grado de estrés preocupante.

 Con todos estos síntomas no podemos ignorar ya que estamos realmente estresados. Es el momento de tomar cartas en el asunto.

 Entre estas medidas está el lanzarnos de lleno a una dieta de la que tenemos que eliminar lo que parece que más necesitamos mientras atravesamos esta racha y que, por el contrario, es aquello que va a aumentar nuestro estrés.

 Fuera alcohol, café, té, dulces, grasas saturadas, comidas muy especiadas. En compensación, hay otro grupo de alimentos que ayuda a combatir el estrés y que además nos mantiene en nuestro peso. Se trata de las frutas, verduras y hortalizas, que deben volver a ocupar un lugar de honor en nuestra dieta diaria.

 Pero además hay otros alimentos que ayudan a combatir el estrés. Son aquellos ricos entriptófano, un aminoácido que contribuye a que el organismo produzca serotonina, la“hormona del bienestar”, que ayuda asimismo a controlar el apetito. Así pues, necesitamos triptófano para combatir el cortisol, la “hormona del estrés”. El triptófano se encuentra especialmente en los cereales integrales, huevos y lácteos.

Vía| Minutouno.com

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OS CUENTO: Voila, he aquí, la causa de muchas gorduras insospechadas e ignotas, aunque no es menos cierto que a la hora de comer mucha gente, bastante y cada vez más, se suele poner como el Quico.

Pero si crees que tu ingesta es moderada o normal vigila tu estrés, vigila tus niveles de cortisol también, que te darán pautas relevantes de que demonios te está pasando. Lo de menos es que estés gordo,  eso pienso,  lo de más es que el incremento de peso conlleva necesariamente un aumento en tensión, glucosa, triglicéridos, … todas esas cifras malas que saltan cuando rutinariamente te haces un análisis y que implican a la larga un evidente riesgo vital. Entonces va el médico y, sin más ni más, te pone a dieta sin analizar tu cortisol ni preguntarte por tus niveles de estrés y ansiedad, qué desazón.

Vamos, un sandios.

 
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Publicado por en 15 julio 2011 en SALUDABLE, SOCIEDAD, VARIOS

 

El yugo de la tarifa eléctrica.


Que primero nos paguen el agua que utilizan y luego nos cobren el servicio.

La capacidad de gestión de un Gobierno se mide por la rapidez con que identifica los problemas reales de un sistema económico y la presteza en resolverlos.

La última subida de las tarifas eléctricas (9,8%), aplicada desde enero de 2011 como respuesta a la subida del precio de la electricidad en la llamada subasta CESUR (la subasta de Compra de Energía para el Suministro de Último Recurso, tótem inapelable que determina cuánto pagan los comercializadores por la electricidad y, en consecuencia, los ciudadanos de a pie) expone ante los consumidores la incapacidad del Ministerio de Industria para identificar las contradicciones de la regulación eléctrica y la indecisión de los servidores públicos para poner fin a un sistema de fijación de tarifas escandalosamente inclinado hacia los ingresos de las compañías eléctricas.

Si el equipo energético de Industria hubiera mostrado una capacidad mínima de respuesta ante la presión de las empresas (las que acampan en el lobby tradicional, como Endesa o Iberdrola, pioneras en prácticas de garduña como los planes de pensiones que garantizan el caviar a la familia hasta la quinta generación, o los nuevos grupos de presión de las renovables), hubiera aceptado el encarecimiento del recibo eléctrico, desde luego, porque el procedimiento legal así lo exige y conviene respetar el principio de que los precios deben reflejar todos los costes; pero en el mismo momento de tan dolorosa aceptación (obligada por principios, podría decirse), tendría que haber anunciado su voluntad de desmontar el sistema actual de cálculo de las tarifas y sustituirlo por otro que refleje mejor la evolución de los precios de las materias primas energéticas en los mercados internacionales.

El sistema que regula las subidas del recibo de la electricidad en España incluye como pieza fundamental la mencionada subasta CESUR, que en resumen no es sino una convención de empresas que juegan a subirse los precios durante las fechas y plazos prefijados para calcular el precio final. No se trata de una subasta de verdad, una a la que acuden productores por una parte y compradores por otra, sino que las propias empresas y sus filiales compran, venden y encharcan los precios hasta modular a conveniencia las subidas.

Algo parecido a la ruleta de la fortuna en el Far West que el mañoso crupier frenaba o aceleraba mediante un mecanismo pedestre para desplumar a los incautos. Esta subasta de marras es un producto tardío del sucedáneo de mercado eléctrico o rastrillo del kilovatio, ese cacharro manipulable que dejó en herencia el PP tras dos legislaturas de pingües concesiones a las eléctricas y que el PSOE ha sido incapaz de desmontar en dos legislaturas. Las promesas de liberalización han resonado durante dos lustros sin que se haya podido conseguir algo tan simple como la separación de la propiedad entre generación y comercialización, la condición cardinal, sobre la que debería pivotar cualquier hálito de liberalización.
Desde 1998 la única tarea de las empresas reguladas ha sido acumular derechos reconocidos de retribución (cuyas consecuencias se conocen como déficit de tarifa) y hostigar a la Administración (Industria, Hacienda, Economía) para que se titulicen esos derechos al precio que sea, con la seguridad de que los sobrecostes y gabelas financieras caerán como un rayo sobre los bolsillos de los consumidores. El truco para esculpir tales derechos en el recibo de la luz se esconde detrás de la confusión entre costes reconocidos (montados sobre una ficción de precio de mercado, es decir, del mencionado rastrillo y de la campanuda subasta CESUR) y costes realmente incurridos. Las compañías eléctricas tienen en su mano elevar los costes o precios reconocidos. Pero lo que debería contar son los costes realmente incurridos, desconocidos por la opinión pública y (es de temer) por el Gobierno. Por esa razón la trivial proclama del consejero delegado de Endesa, Borja Prado, pronunciada con enfática seriedad, de que el Gobierno tiene que subir los precios de la electricidad para acabar con el déficit de tarifa, se merece como respuesta que la mejor manera de acabar con el déficit es que las empresas dejen de fabricarse e inflarse derechos reconocidos utilizando las grietas de la regulación. O que el Gobierno se lo impida, algo de lo que, al parecer, es incapaz.

De la misma manera, la petición de que los precios de la electricidad sean liberalizados que repite el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez, merece una precisión: ¿esa liberalización debe hacerse antes o después de que el agua que utiliza Iberdrola para producir la electricidad sea pagada por la compañía a precio de subasta pública, en beneficio de los españoles que son propietarios del recurso, y no en régimen de concesión benéfica de la Administración a la empresa, como hasta ahora? Si no saben comprar, vender ni competir, ¿cómo piden liberalización?


Unos sencillos cálculos demostrarán además que el déficit de tarifa, esa inflación de derechos reconocidos que se aproxima ya a los 20.000 millones de euros, es un tigre de papel si el Gobierno actúa en función de los intereses de los consumidores y no, como hasta ahora, capturado por la neurosis de proteger la cotización de las empresas. Veamos qué sucede con las centrales nucleares. Sus costes de operación y mantenimiento declarados por el Foro Nuclear se situaron en 2010 en torno a los 20 euros por megavatio/hora (Mwh). Pero el precio final que ha recibido la producción nuclear, como consecuencia de que la electricidad se retribuye al precio marginal (en este caso, el precio de los ciclos combinados) fue de 42,13 euros Mwh; la diferencia, 22,13 euros, multiplicados por 67.787,7 gigavatios/hora (Gwh) producidos el año pasado arroja un beneficio espurio (windfall benefit) o indebido de 1.367,4 millones.

Un cálculo similar ejecutado con la producción hidroeléctrica demostraría que los costes variables realmente incurridos apenas llegan a los 9 euros Mwh; descontados de los 42,13 euros Mwh retribuidos y multiplicada la diferencia por la producción de 38.738,5 Gwh, el windfall benefit durante el año pasado llegaría a los 1.283,4 millones. En resumen, en los costes de tarifa correspondientes a la producción hidráulica y nuclear se ha incluido un exceso de 2.650,8 millones en costes reconocidos sobre los realmente incurridos. Si se retira de los ingresos de las compañías esa cantidad percibida indebidamente, los consumidores no hubieran tenido que pagar una subida de tarifas del 10%.
Este es un ejemplo de lo que le cuesta al ciudadano el mantenimiento de una regulación perversa que debería haberse dinamitado en 2004. Por no mencionar el caos de las concesiones autonómicas de plantas eólicas, fotovoltaicas o solares, cuya desordenada aplicación en el sistema ha desplazado a los ciclos combinados sin que los consumidores tengan la electricidad más barata y perjudica la recuperación financiera de las plantas, calculada sobre una producción anual de 6.000 horas, cuando en realidad solo operaron el año pasado durante algo menos de 3.000 horas.
La responsabilidad política del desorden energético post PP (que fue quien lo creó) tiene nombres. En vanguardia, José Montilla, Joan Clos y Miguel Sebastián, ministros del ramo, sin interés, sin capacidad o sin poder político para reformar el mercado eléctrico. En cuanto a los secretarios de la Energía, figuran como réplicas de los morlocks de Wells (en particular Pedro Marín y Fabrizio Hernández), puesto que ni salieron ni salen a la luz pública para explicar la política energética, si es que existe. La Comisión Nacional de la Energía (CNE), amueblada con un Consejo sin capacidad política y huérfanos los más de sus consejeros de la debida cualificación económica o técnica, también ha cultivado el dolce far niente de que tocar la regulación es fatigoso (sobre todo cuando no se sabe cómo hacerlo) y genera enemistades entre los regulados, más agresivos en España que los reguladores.
Estaba en manos de los Gobiernos de Zapatero reformar la regulación eléctrica, liquidar el déficit de tarifa y drenar esos beneficios indebidos en la producción nuclear e hidroeléctrica para entregarlos en la Hacienda pública o evitar el encarecimiento de la luz, que todo viene a ser lo mismo. Si el PP llega a gobernar en marzo de 2012, bastará con que imponga una tasa de 2.500 millones a la producción hidroeléctrica y a la nuclear para superar la gestión del PSOE. El Ministerio de Industria, que debería haberse planteado como un Ministerio de Energía, parece hoy una sombra indecisa y claudicante. Presenta una patología sin precedentes de ridículo administrativo durante dos legislaturas.

Vía| El País.

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OS CUENTO: Me gustó mucho la editorial de ayer de El País, firme, resolutiva, clara y sin tapujos. Ojalá hablará con esta extrema claridad siempre este periódico otrora, considero, más progresista.

Por denunciar el medio referido denuncia el tema de los tarifazos eléctricos algo recurrente en este blog en su sección de consumo en el que hemos protestado muy activamente por la falta de idoneidad del sistema actual de determinación tarifaria, algo tan recurrente que entre los cinco post más leídos de esta página se encuentran tres relacionados con las tarifas eléctricas:

En ellos, y en el resto de este blog, podéis ver como coinciden nuestros argumentos relatados hace muchos meses con los que ahora señala EL PAIS.

Cuestión de criterio.

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Publicado por en 8 abril 2011 en CONSUMO, SIN VERGUENZA, VARIOS

 

La barriga cervecera es un mito


” Un estudio del Hospital Clínic, la Universidat de Barcelona y el Instituto Carlos III revela que dos o tres cañas al día, si se sigue una dieta equilibrada, “no engordan”

Un estudio presentado hoy en el Colegio Oficial de Médicos de Asturias revela que “la barriga cervecera es un mito”, ya que un consumo moderado de esta bebida, de entre dos y tres cañas por día, asociado a una dieta equilibrada como la mediterránea, “no engorda” y reduce el riesgo de diabetes e hipertensión.

El modelo de hombres o mujeres con los vientres sobredimensionados es propio de la cultura anglosajona donde se ingieren grandes cantidades de cerveza y comida rica en grasas saturadas con una actividad física casi nula, han asegurado hoy en Gijón los autores del estudio.

El patrón alimentario de los consumidores moderados de cerveza en España es más próximo a la dieta mediterránea, según el trabajo elaborado por el Hospital Clínic, la Universidad de Barcelona y el Instituto de Salud Carlos III, que ha sido presentado hoy en el Colegio Oficial de Médicos de Asturias. Los médicos Ramón Estruch, del Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínic, y Rosa Lamuela, del departamento de Bromatología y Nutrición de la Universidad de Barcelona, han asegurado que el estudio que han elaborado demuestra que la cerveza bebida con moderación no provoca aumento de la masa corporal ni acumulación de grasa en la cintura.

El estudio, que se ha realizado sobre una muestra de 1.249 participantes, hombres y mujeres mayores de 57 años que por la edad tienen un mayor riesgo cardiovascular, ha confirmado la hipótesis de que la cerveza es saludable. Según han indicado los autores del ensayo, las personas que han participado alimentándose con una dieta mediterránea acompañada por cerveza en cantidades de entre un cuarto y medio litro por día, “no solo no han engordado, sino que en algunos casos han bajado de peso”.

Vida normal, con algo de ejercicio

La dosis recomendada por los médicos es de dos cañas diarias para las mujeres y de tres para los hombres, siempre con comidas equilibradas, y siempre que las personas realicen una vida normal, con algo de ejercicio. La cerveza es una bebida fermentada que recibe las propiedades alimenticias de los cereales con que se produce, igual que el vino las de la uva, o la sidra las de la manzana, según ha explicado la doctora Lamuela. Esta bebida aporta una cantidad de ácido fólico, vitaminas, hierro y calcio mayor que otras y provocan un efecto “protector” sobre el sistema cardiovascular. Los bebedores de cantidades “normales” de cerveza presentan una menor incidencia de diabetes mellitus e hipertensión, y un índice de masa corporal inferior. Además, estas personas “manifestaron consumir una mayor cantidad de verduras, legumbres, pescado, cereales y aceite de oliva y realizar una mayor actividad física”, ha indicado Estruch.

El patrón alimentario de los bebedores españoles “dista mucho del patrón del mundo anglosajón, donde impera el modelo Múnich, en el que se beben grandes cantidades, prácticamente sin moverse del sitio, comiendo patatas fritas y embutidos”, ha indicado el médico. La investigación también ha revelado que los participantes que bebían cerveza de forma moderada referían un consumo más elevado de proteínas y carbohidratos, incluida la fibra, que los no bebe.

Vía| Público.

OS CUENTO: Diversas investigaciones aseguran que la aportación calórica de la cerveza es muy inferior a la de otras bebidas alcohólicas y ligeramente inferior a la de refrescos y colas. Una caña de 200 mililitros apenas aporta 90 kilocalorías. O, lo que es lo mismo, el consumo moderado supone sólo un 4% de las calorías totales de la dieta de los hombres y un 3% de la de las mujeres, por lo que se concluye que la popularmente calificada como “tripa cervecera” se debe, en realidad, a otros hábitos de alimentación y estilos de vida.

Se ha descubierto que el causante de la ‘curva de la felicidad’ es la variante DD del gen de la enzima conversora de la angiotensina (ACE), que favorece la acumulación de grasas alrededor del abdomen Los portadores de esta variante tienen tendencia a desarrollar grasas abdominales, aunque no todas las personas llegan a desarrollarla si siguen una dieta equilibrada y realizan ejercicio”.

 
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Publicado por en 15 enero 2011 en CONSUMO, SALUDABLE, VARIOS

 
 
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